De vuelta a España: Barcelona (I)

vuelta

¡Síiii! ¡Vuelven las entradas por entregas! ¡Subidóóóón! No creo que sea el único que las echaba de menos… Tras haber escrito el Nuevo Nuevo Testamento con Lyon y prometer una entrada corta y al final extenderme en Marsella, pensé que Barcelona se merecía algo mejor. Espero no llegar a las cuatro entradas de Berlín (totalmente justificadas por otro lado, eh), aunque bueno, “yo he venido aquí a hablar de mi viaje“.

Es curioso, pero hasta que no me vi medio forzado a ir a Barcelona por el viaje de vuelta, nunca había sentido curiosidad alguna por pisar la segunda ciudad más importante de España (hey, soy de Madrid al fin y al cabo). Y sin embargo, ahora me pregunto cómo pude pasar tanto tiempo sin visitar una ciudad que se ha convertido indudablemente en una de mis favoritas. También influyó que en La Haya había conocido a un buen número de catalanes y claro, cuando puse el pie allí ya estábamos negociando dónde íbamos a quedar a tomar algo (100 Montaditos forever).

¿Alguien se acuerda de lo que dije en la entrada anterior? Algo así como: “esta entrada me está costando mucho escribirla, blablablabla”. Pues con Barcelona me pasó todo lo contrario. No me costó demasiado recordar todos los buenos momentos vividos allí (bueno, vale, sí, he tenido que volver a mirar las fotos para ordenar acontecimientos, y qué), y como guardo tan buen recuerdo de la ciudad, pues bueno, me resultó ameno. Guau. Nunca pensé que pudiera escribir cosas tan maravillosas (y cursis/repelentes/empalagosas) de Barcelona hace 4 meses. Artur Más debe sentirse autorrealizado en alguna parte de la ‘yeneralitat‘.¡Atún con pan, Barcelona!

La Catedralllll de Barcelona.

La Catedralllll de Barcelona.

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Una barba en Torremolinos

Esta entrada no estaba ni siquiera planteada, pero allí me encontraba yo empezando mis vacaciones en Torremolinos (Málaga) cuando me di cuenta de algo ciertamente curioso: había muchísimos turistas holandeses. ¿Que cómo supe que no eran de otros países? Porque hablaban un idioma que parecía una mezcla entre inglés y alemán (véase la sección de Vocabulario básico) y porque tenían sus propios lugares de encuentro y diversión. Y como una imagen vale más que mil palabras, aquí van unas pocas, para convencer a todo el mundo.
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