Scheveningen (III)

Aunque parezca mentira, un ya lejano 11 de Noviembre, toda La Haya se levantó soleada. La Haya. Soleada. Como esto no suele pasar a menudo (por no decir casi nunca), todo el mundo salió a la calle a recibir su ración mensual de luz solar. Siendo domingo, cogí mi bici y me fui a dar una vuelta para aprovechar el día.

Al final acabé en Scheveningen, que, a pesar de estar a unos 4 kilómetros de distancia (o 2’50€ en tren, como prefieras), se encuentra a una media hora en bici. Teniendo en cuenta que no hacía frío o viento (bueno, siendo técnicos, a eso de la una empezó a empeorar el tiempo) fue un momento muy Verano Azul. Scheveningen (la playa, vamos) estaba a reventar.

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Rotterdam (I)

No todo va a ser La Haya y Amsterdam. Teniendo en cuenta que son las ciudades más grandes de Holanda (tercera y primera, respectivamente), era de esperar que tarde o temprano fuéramos a la segunda: Rotterdam.

Cogiendo el tren para Delft, Rotterdam es la siguiente parada, y en unos veinticinco minutos/media hora ya has llegado. Rotterdam es una ciudad que tras la II Guerra Mundial se quedó reducida a unos pocos edificios porque todos los demás se derrumbaron por los bombardeos. Dicho esto, es de suponer que Rotterdam esté plagado de altos y modernos rascacielos, urbanizaciones, parques gigantes y demás. Es una ciudad excesivamente moderna, o en otras palabras, no tiene ningún atractivo turístico (bueno, quizás el puerto, pero estaba lejos del centro de la ciudad; así que para la siguiente). Por cosas como ésta, (y que por ejemplo no tiene vida urbana, ni en el centro, en pleno fin de semana), se ha ganado el mote de Boringdam (en español no queda tan comercial, seamos realistas).

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Preparativos finales

Dentro de cinco días tomaré (por fin) el vuelo hacia La Haya y comenzará definitivamente mi Erasmus. Vamos, que tengo cinco días para hacer maletas, encontrar el pasaporte y resolver demás asuntos pendientes. Tampoco estaría mal ojear un poco el diccionario de neerlandés para aprender lo básico (entiéndase hola, adiós, por favor y gracias).

Sin embargo, todavía quedan cosas por contar antes de embarcarme en ese avión de KLM Royal Dutch Airlines. Entre otras cosas más papeleos (oh venga, seguro que alguien los echaba de menos) y anécdotas varias que me han ido sucediendo a lo largo de este verano que a mí se me acaba (aunque siendo realistas, mi verano acaba con una Erasmus, no me puedo quejar).

Ni Easy Jet ni nada. Yo vuelo a Holanda con estilo.

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