Haagse Bos. (II)

Aunque parezca mentira, aún quedan más cosas que contar del bosque de La Haya. Concretamente, en la segunda “división” (recordemos que una autopista lo cruzaba por toda la mitad) hay un lago enorme (Bueno vale, nada que no se haya visto antes) y un trono de madera en el que poder sentarte para contemplar el lago en su totalidad (y sentirte poderoso, en plan Juego de Tronos versión Países Bajos).

Debido a una amiga que descubrió la zona del trono, nos fuimos de excursión “no-tengo-nada-mejor-que-hacer” una tarde a verlo, y ya de paso; montar un rato en bici. De esa tarde debo decir dos cosas: 1) hacía bastante frío y 2) nos anocheció en pleno bosque, así que tuvimos que buscar la salida guiados únicamente por los faros a pilas de nuestras bicis.

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Haagse Bos.

Hace relativamente poco (véase este jueves), con la ocasión de probar el estado de mi nueva bici (porque sí, por fin conseguí una, aunque de nueva no tiene demasiado. Detalles más adelante) acabamos yendo de excursión a un lugar de La Haya que merece la pena visitar aunque no sea uno de sus principales atractivos turísticos. Concretamente hablo de Haagse Bos (“el bosque de La Haya”).

Situado a escasamente 10 minutos en bici de la estación de trenes Den Haag Centraal (una vez coges la bici andar te resulta exageradamente improductivo), el Haagse Bos se encuentra rodeado literalmente de autopistas. De hecho, otra autopista cruza el parque, dividiéndolo en dos zonas distintas. A su alrededor, urbanizaciones de chalets.

En general no suele estar muy lleno, pero las dos veces que he ido siempre me he encontrado con gente paseando a su perro, haciendo ejercicio o simplemente pasando el rato. El bosque es bastante denso, aunque se han habilitado caminos de adoquines (para bicis), de tierra (para personas) y barro (para caballos, indicado con señal y todo). Además, el bosque no sólo son árboles sino que también hay muchos embalses pequeños con sus respectivos canales.

En general si no llueve es un sitio bastante agradable y tranquilo, aunque evidentemente nada que no hayas visto antes. Y ahora, como no, toca la sesión fotográfica de rigor. ¡Hasta otra!

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