De vuelta a España: Barcelona (II)

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Mientras escribo esta segunda parte de Barcelona, pienso que es bastante irónico que viajes como Berlín o Budapest hayan tenido tres entradas para casi una semana de duración, mientras que Barcelona va a entrada por día. Porque sí. Por la cara. Fin de la cita. Teníamos que aprovechar muy mucho aquel segundo día en Barcelona, porque al día siguiente nos tocaba madrugón y hala, vuelta a la carretera (que no a Madrid, eh. Ese verano no paré quieto). Además, tenía que quedar con mis amiguetes de La Haya sí o sí, porque el día anterior estuvimos dale que te pego al Whatsapp para nada.

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De vuelta a España: Barcelona (I)

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¡Síiii! ¡Vuelven las entradas por entregas! ¡Subidóóóón! No creo que sea el único que las echaba de menos… Tras haber escrito el Nuevo Nuevo Testamento con Lyon y prometer una entrada corta y al final extenderme en Marsella, pensé que Barcelona se merecía algo mejor. Espero no llegar a las cuatro entradas de Berlín (totalmente justificadas por otro lado, eh), aunque bueno, “yo he venido aquí a hablar de mi viaje“.

Es curioso, pero hasta que no me vi medio forzado a ir a Barcelona por el viaje de vuelta, nunca había sentido curiosidad alguna por pisar la segunda ciudad más importante de España (hey, soy de Madrid al fin y al cabo). Y sin embargo, ahora me pregunto cómo pude pasar tanto tiempo sin visitar una ciudad que se ha convertido indudablemente en una de mis favoritas. También influyó que en La Haya había conocido a un buen número de catalanes y claro, cuando puse el pie allí ya estábamos negociando dónde íbamos a quedar a tomar algo (100 Montaditos forever).

¿Alguien se acuerda de lo que dije en la entrada anterior? Algo así como: “esta entrada me está costando mucho escribirla, blablablabla”. Pues con Barcelona me pasó todo lo contrario. No me costó demasiado recordar todos los buenos momentos vividos allí (bueno, vale, sí, he tenido que volver a mirar las fotos para ordenar acontecimientos, y qué), y como guardo tan buen recuerdo de la ciudad, pues bueno, me resultó ameno. Guau. Nunca pensé que pudiera escribir cosas tan maravillosas (y cursis/repelentes/empalagosas) de Barcelona hace 4 meses. Artur Más debe sentirse autorrealizado en alguna parte de la ‘yeneralitat‘.¡Atún con pan, Barcelona!

La Catedralllll de Barcelona.

La Catedralllll de Barcelona.

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De vuelta a España: Marsella

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Continuaba sin demora nuestra aventura hacia España. Tras el cosmopolitismo y el glamour de Lyon, seguimos recorriendo kilómetros de territorio francés (315 para ser exactos) hasta detenernos en el segundo destino: Marsella. Ésta será una entrada relativamente corta porque Marsella no me apasionó especialmente, y más tras haber visitado Lyon el día anterior. Por eso he tardado tanto en escribirla, porque no sabía cómo empezarla, y mucho menos como continuarla. Descubramos Marsella en 906 palabras.

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De vuelta a España: Lyon

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La Erasmus, tras once maravillosos meses, tocó a su fin. Fue duro reducir todo un año de existencia en tan sólo unas pocas maletas, pero no había otro remedio. Antes de abandonar tu habitación y entregar las llaves a DUWO, debes limpiarla y vaciarla. Al menos si quieres recibir tu fianza de vuelta. Finalmente, tras una semana de limpieza desenfrenada, duras despedidas y trapicheos comerciales (léase vender a última hora todo aquello que no podía llevarme a casa), me monté en el coche y emprendí con mi familia el viaje de vuelta a España.

Es una sensación extraña, la de abandonar el que ha sido tu hogar provisional. Por un lado, te embarga una horrible tristeza (como es natural), pero al mismo tiempo, sientes una absurda e inexplicable paz interior, como si hubieras asumido de repente que este momento iba a llegar tarde o temprano y que lo hecho, hecho estaba. Así habían sido las cosas y así las habías vivido. Atrás quedaría tu vida Erasmus, pero también permanecerían en tu memoria todas las vivencias, las sensaciones, las maravillosas personas con las que habías convivido durante una de las etapas más felices y caóticas de tu vida. En fin, no voy a explayarme más en esta entrada, ya habrá tiempo de ponernos terriblemente emotivos. Esto sigue siendo (o eso intento) una entrada de viaje.

Entre La Haya y Madrid hay a grandes rasgos 1700 km, y hacérselos en un día supone un suicidio automovilístico (salvo si corres el 24h de Le Mans habitualmente, claro). Por tanto, decidimos fraccionar el trayecto en varios tramos, aprovechando así el inevitable viaje en coche para visitar varias ciudades al mismo tiempo. En la primera etapa del rally, nos recorrimos 892 km (se dice pronto) en un día para llegar a Lyon. Pobres conductores.

Ésta es una foto del río Ródano. O del río Saona. La verdad es que nunca supe cuál era cada uno.

Ésta es una foto del río Ródano. O del río Saona. La verdad es que nunca supe cuál era cada uno.

¿Crees que la introducción ha sido más larga que un día sin pan? Pues ni te imaginas cómo va a ser la entrada… Dentro Lyon.

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Van Gogh Museum

Qué decir de Van Gogh. Figura destacadísima del arte universal, genio y figura del post-impresionismo. Uno de los mejores pintores holandeses y generador del grupo máh grande del mundo: La Oreja de Van Gogh (en realidad no me emocionan, pero para el chiste me venían de lujo). Por cierto, ya que estamos, se pronuncia ‘Fan Joj’. Yo soy el primero que lo dice ‘a la española’, pero siento la necesidad de demostrarle al mundo que el curso de holandés que tomé en la Haagse Hogeschool sirvió de algo.

Última entrada cultureta del blog. Última visita a Amsterdam. Esa visita a la capital neerlandesa fue diferente, fue una despedida. No trató tanto de recorrerse la ciudad en una hora, sino de ir disfrutando del tiempo que quedaba y darle las gracias por todos los buenos tiempos pasados. En fin, tras este párrafo tan sentimentaloide, pongámonos en marcha.

Éste es el equivalente a la típica foto de “que parezca que no estoy posando”. #PostureoVanGogh

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