De vuelta a España: Marsella

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Continuaba sin demora nuestra aventura hacia España. Tras el cosmopolitismo y el glamour de Lyon, seguimos recorriendo kilómetros de territorio francés (315 para ser exactos) hasta detenernos en el segundo destino: Marsella. Ésta será una entrada relativamente corta porque Marsella no me apasionó especialmente, y más tras haber visitado Lyon el día anterior. Por eso he tardado tanto en escribirla, porque no sabía cómo empezarla, y mucho menos como continuarla. Descubramos Marsella en 906 palabras.

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De vuelta a España: Lyon

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La Erasmus, tras once maravillosos meses, tocó a su fin. Fue duro reducir todo un año de existencia en tan sólo unas pocas maletas, pero no había otro remedio. Antes de abandonar tu habitación y entregar las llaves a DUWO, debes limpiarla y vaciarla. Al menos si quieres recibir tu fianza de vuelta. Finalmente, tras una semana de limpieza desenfrenada, duras despedidas y trapicheos comerciales (léase vender a última hora todo aquello que no podía llevarme a casa), me monté en el coche y emprendí con mi familia el viaje de vuelta a España.

Es una sensación extraña, la de abandonar el que ha sido tu hogar provisional. Por un lado, te embarga una horrible tristeza (como es natural), pero al mismo tiempo, sientes una absurda e inexplicable paz interior, como si hubieras asumido de repente que este momento iba a llegar tarde o temprano y que lo hecho, hecho estaba. Así habían sido las cosas y así las habías vivido. Atrás quedaría tu vida Erasmus, pero también permanecerían en tu memoria todas las vivencias, las sensaciones, las maravillosas personas con las que habías convivido durante una de las etapas más felices y caóticas de tu vida. En fin, no voy a explayarme más en esta entrada, ya habrá tiempo de ponernos terriblemente emotivos. Esto sigue siendo (o eso intento) una entrada de viaje.

Entre La Haya y Madrid hay a grandes rasgos 1700 km, y hacérselos en un día supone un suicidio automovilístico (salvo si corres el 24h de Le Mans habitualmente, claro). Por tanto, decidimos fraccionar el trayecto en varios tramos, aprovechando así el inevitable viaje en coche para visitar varias ciudades al mismo tiempo. En la primera etapa del rally, nos recorrimos 892 km (se dice pronto) en un día para llegar a Lyon. Pobres conductores.

Ésta es una foto del río Ródano. O del río Saona. La verdad es que nunca supe cuál era cada uno.

Ésta es una foto del río Ródano. O del río Saona. La verdad es que nunca supe cuál era cada uno.

¿Crees que la introducción ha sido más larga que un día sin pan? Pues ni te imaginas cómo va a ser la entrada… Dentro Lyon.

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