Despedida / Entrada final

Bueno. Pues sí. Ha llegado el momento de escribir la temida última entrada del blog. He retrasado el momento en la medida de lo posible, pero tras haber relatado la primera parte de mi verano así por la cara, toca escribir. Así que, mientras lees esto, puedes imaginar una música triste de violines sonando de fondo, por aquello de ponernos en situación. Porque la entrada número 100 será también la última.Vamos allá, de una vez por todas, con el discurso final.

Final

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Papeles y más papeles (III)

La vida trascurre en ciclos. Y este blog, como fiel representación de mi la vida, pues también. Tal y como comenzó, ahora hablamos de papeleos y trámites administrativos. Es aburrido con ganas, lo sé, lo admito, pero el blog empezó explicando todo el papeleo obligatorio para irte de Erasmus, y creo que es justo (y necesario) aclarar los pasos que quedan para finalizar el proceso de una vez por todas.

Esta decisión se debe a que este tipo de entradas, por muy aburridas que sean, se llevan un buen porcentaje de visitas. ‘Buscando casa en La Haya‘ es regularmente visitada, y durante mi Erasmus me confirmaron que había sido de cierta ayuda (y yo bien orgulloso, eh). Así que nada, veamos qué tenemos que hacer para dejarlo todo bien cerrado.

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De vuelta a España: Barcelona (II)

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Mientras escribo esta segunda parte de Barcelona, pienso que es bastante irónico que viajes como Berlín o Budapest hayan tenido tres entradas para casi una semana de duración, mientras que Barcelona va a entrada por día. Porque sí. Por la cara. Fin de la cita. Teníamos que aprovechar muy mucho aquel segundo día en Barcelona, porque al día siguiente nos tocaba madrugón y hala, vuelta a la carretera (que no a Madrid, eh. Ese verano no paré quieto). Además, tenía que quedar con mis amiguetes de La Haya sí o sí, porque el día anterior estuvimos dale que te pego al Whatsapp para nada.

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De vuelta a España: Barcelona (I)

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¡Síiii! ¡Vuelven las entradas por entregas! ¡Subidóóóón! No creo que sea el único que las echaba de menos… Tras haber escrito el Nuevo Nuevo Testamento con Lyon y prometer una entrada corta y al final extenderme en Marsella, pensé que Barcelona se merecía algo mejor. Espero no llegar a las cuatro entradas de Berlín (totalmente justificadas por otro lado, eh), aunque bueno, “yo he venido aquí a hablar de mi viaje“.

Es curioso, pero hasta que no me vi medio forzado a ir a Barcelona por el viaje de vuelta, nunca había sentido curiosidad alguna por pisar la segunda ciudad más importante de España (hey, soy de Madrid al fin y al cabo). Y sin embargo, ahora me pregunto cómo pude pasar tanto tiempo sin visitar una ciudad que se ha convertido indudablemente en una de mis favoritas. También influyó que en La Haya había conocido a un buen número de catalanes y claro, cuando puse el pie allí ya estábamos negociando dónde íbamos a quedar a tomar algo (100 Montaditos forever).

¿Alguien se acuerda de lo que dije en la entrada anterior? Algo así como: “esta entrada me está costando mucho escribirla, blablablabla”. Pues con Barcelona me pasó todo lo contrario. No me costó demasiado recordar todos los buenos momentos vividos allí (bueno, vale, sí, he tenido que volver a mirar las fotos para ordenar acontecimientos, y qué), y como guardo tan buen recuerdo de la ciudad, pues bueno, me resultó ameno. Guau. Nunca pensé que pudiera escribir cosas tan maravillosas (y cursis/repelentes/empalagosas) de Barcelona hace 4 meses. Artur Más debe sentirse autorrealizado en alguna parte de la ‘yeneralitat‘.¡Atún con pan, Barcelona!

La Catedralllll de Barcelona.

La Catedralllll de Barcelona.

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Preparativos finales

Dentro de cinco días tomaré (por fin) el vuelo hacia La Haya y comenzará definitivamente mi Erasmus. Vamos, que tengo cinco días para hacer maletas, encontrar el pasaporte y resolver demás asuntos pendientes. Tampoco estaría mal ojear un poco el diccionario de neerlandés para aprender lo básico (entiéndase hola, adiós, por favor y gracias).

Sin embargo, todavía quedan cosas por contar antes de embarcarme en ese avión de KLM Royal Dutch Airlines. Entre otras cosas más papeleos (oh venga, seguro que alguien los echaba de menos) y anécdotas varias que me han ido sucediendo a lo largo de este verano que a mí se me acaba (aunque siendo realistas, mi verano acaba con una Erasmus, no me puedo quejar).

Ni Easy Jet ni nada. Yo vuelo a Holanda con estilo.

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