Brujas & Gante Reloaded

Sí, volví a visitar Bélgica. También en dos días. Porque lo de estar mucho tiempo en el mismo lugar parece que no me motiva nada. Como ya pasó la anterior vez que vine a Bélgica, el primer día visité dos ciudades a la vez (aunque esta vez intercambiamos Brujas por Gante). La cosa es que en esta ocasión tocó lo de siempre, más transporte público belga. Porque somos unos masoquistas y nos encanta. Qué le vamos a hacer. Como son dos ciudades que ya he visitado y que en general tampoco tienen nada nuevo que contar, van juntas: Brujas y Gante. En otras palabras: va a ser una entrada relativamente corta.

Reload1

El principio de la historia lo conocemos todos: coger un maravilloso tren que nos lleve a Roosendaal para cruzar la frontera y una vez allí ya por fin acabar en Brujas. Un viaje larguísimo, pero que bueno, al final conseguimos terminar. Aunque pareciera mentira, en Brujas hacía todavía más frío que en Holanda. Visitamos una zona nueva de la ciudad, con muchas más iglesias de las que podía imaginar y más orientada al turismo, con tiendas especializadas en todo tipo de productos típicos del país (y obviamente, el más popular era el chocolate belga).

Reload2

Nada nuevo bajo el sol en Brujas, la verdad. Como en Amsterdam, también habían colocado una feria en la plaza central (¿qué nos está pasando?) y casi todos los restaurantes colocaban un par de mesas y sillas en la calle por si alguien se atrevía a comer al aire libre. Curiosamente, también había un par de tiendas dedicadas enteramente a la navidad, y con bastante actividad (porque nada como comprar tus adornos navideños en Abril).

Sí. Un kilo de chocolate.

Sí. Un kilo de chocolate.

Con todos ustedes: el Pollo con Sitio. Vamos, que en su casa.

Con todos ustedes: el Pollo con Sitio. Que cada uno lo interprete como quiera.

Posteriormente, tras el maravilloso viaje en tren (recordemos que no somos nada fans del transporte público belga, y menos aún cuando descubrimos que habíamos perdido el tren por sólo dos minutos y nos tocaba esperar) llegamos a Gante. Tampoco nada nuevo, aunque en esta ocasión hacía sol y no llovía (algo para celebrar). Además, todo estaba abierto y pudimos incluso comprar caramelos típicos de allí (que son una sobredosis de azúcar, pero un día es un día).

La Catedral de Gante, remodelándose.

La Catedral de Gante, remodelándose.

Pudimos entrar en la Catedral de Gante, y es gigantesca. No se podía hacer fotos, pero vamos, que es espectacular. De nuevo, las visitas a los canales, a las plazas llenas de gente, al castillo de Gante (aunque descubrimos amargamente que había que pagar para entrar, así que media vuelta), a todos los atractivos turísticos de la ciudad. Nos bajamos en la estación de tren que no era y tuvimos que coger un billete de tranvía. Por cierto: las máquinas expendedoras no aceptan cambio. Porque ellas lo valen.

Jamones colgantes de Gante.

Jamones colgantes de Gante.

En busca de wi-fi, nos refugiamos en un McDonalds (allí tuvimos una pequeña movida, porque ser del norte de Europa no tiene por qué significar también ser educado), para buscar nuestro hotel en Bruselas. Contentos con el resultado, finalmente volvimos a coger el tranvía para volver a la estación de tren (oootra vez a por billetes de tranvía) para esperar al tren de turno. Sin demasiados problemas con el transporte público (por ahora), conseguimos llegar a Bruselas, justo a la hora de cenar. Y hasta aquí nos quedamos.

Algo español en medio de Gante: Almodóvar.

Algo español en medio de Gante: Almodóvar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s