Bruselas (II)

Seguimos en Bruselas. En la primera parte de esta crónica nos quedamos en la tienda de Tintín (se pronuncie como se pronuncie), y aún nos quedaba mucho por ver de la capital belga. Estábamos bien preparados: ya habíamos comido, el tiempo era relativamente bueno, estábamos en el centro de la ciudad y podíamos ir a cualquier sitio en metro. Veamos pues cómo nos fue el día y cómo volvimos a La Haya (Alerta: más transporte público belga).

Bruselas11

Seguíamos en la Grand Place. En cuanto tomas una de las muchas calles que empiezan (o terminan) ahí, comienza la maldición de las tiendas de regalos. Entiéndase que todas las tiendas son, sin excepción; restaurantes, tiendas de regalos y chocolaterías. Puedes intentar buscar algo diferente, más es siempre lo mismo. Si lo que te va es comprar souvenirs para toda la familia, amigos, compañeros de la mili y vecinos, aquí te lo pasarás bomba. Si además eres de los que va de tienda en tienda comparando precios, te parecerá el paraíso. Siguiendo una de las calles, fuimos a nuestro siguiente destino, sin duda un emblema de la ciudad de Bruselas:

Sí, un gofre. Con chocolate caliente y fresas por encima. Qué bien nos caen los belgas.

Sí, un gofre. Con chocolate caliente y fresas por encima. Qué bien nos caen los belgas.

Pues sí. El Manneken Pis. Vestido de rapero. Porque verlo sin ropa es para aficionados.

Bueeeno vale, el Manneken Pis también es digno de mención. Vestido de rapero. Porque verlo sin ropa es para aficionados.

Personalmente, el Manneken Pis me pareció muy pequeño. Y nada del otro mundo. Vamos, que cosas mejores se han visto. A partir de ese momento nos dedicamos a callejear por Bruselas, ya que nuestro siguiente destino (y supuestamente último) se encontraba un tanto lejos del centro. La ciudad de Bruselas parece al principio un laberinto, pero al final te das cuenta de que todas las calles suelen llevar a los mismos sitios. Como buena capital, está llena de tiendas de todo tipo, letreros en dos idiomas, y turistas. Turistas hasta que te aburras.

Muchas fachadas de la ciudad han sido redecoradas con personajes de cómic, ya que parece ser algo muy querido en Bélgica.

Muchas fachadas de la ciudad han sido redecoradas con personajes de cómic, ya que parece ser algo muy querido en Bélgica.

Este es otro de los murales, aunque ni idea de quiénes son los personajes.

Este es otro de los murales, aunque ni idea de quiénes son los personajes.

Finalmente, tomamos el tren hacia nuestro próximo destino. Al principio, no estaba planeado, porque bueno, había cosas más importantes que visitar y no nos sobraba tiempo. Luego nos dimos cuenta de que a grandes rasgos habíamos visto todo lo destacable y podíamos permitirnos ese lujo. Así que nos tiramos unos veinte minutos en el metro, yendo a las afueras de la ciudad. De nuevo en nuestro querido Metro de Bruselas, que si le perdonas el hecho de que sea un laberinto, es bastante diligente.

Edificio patrocinado por Bershka. O Desigual. O ambos.

Edificio patrocinado por Bershka. O Desigual. O ambos.

En el escaparate de una tienda de artículos de broma nos encontramos a la rumbera ésta llevando nuestro próximo uniforme olímpico. La cara del maniquí es lo mejor.

En el escaparate de una tienda de artículos de broma nos encontramos a la rumbera ésta llevando nuestro próximo uniforme olímpico. La cara del maniquí es lo mejor.

Y finalmente llegamos al Atomium. En pocas palabras, es un átomo de hierro aumentado como un porrón de veces que se construyó para una Exposición Universal. A los belgas les gustó tanto que finalmente no se desmanteló y ha quedado como uno de los símbolos más reconocibles de Bruselas. Del Atomium decir que es gigantesco, y que según Wikipedia, no está permitido subir a Internet fotos del Atomium por los derechos de autor. A no ser que sea para una página web sin fines comerciales. No, no, literal: “There are some cases however where use of the image of the Atomium is not restricted by any rights. This is the case where photographs are taken by private individuals and shown on private websites for no commercial purpose“. Como del blog no recibo un duro, no creo que pase nada.

Antes de que me encarcele la Interpol, Europol y demás, aquí lo tenéis.

Antes de que me encarcele la Interpol, Europol y demás, aquí lo tenéis.

Qué sería del blog sin las fotos Instagram.

Qué sería del blog sin las fotos Instagram.

Tras agotar la luz solar, nos dirigimos al Delirium, un bar muy conocido de Bruselas que presume de tener una gran variedad de cervezas (creo recordar que tenían o tuvieron alguna vez el Record Guinness). Es uno de los lugares más animados de Bruselas, entre otras cosas porque siempre está lleno de gente, porque todas las paredes y el techo están decorado con logos, anuncios y demás artículos relacionados con cerveza, y porque en el piso de abajo también hay un escenario dónde de vez en cuando toca algún grupo. Probablemente sea más grave perderse el Delirium que el Manneken Pis.

Poco más queda ya por decir sobre Bruselas. Salvo que a la vuelta, ninguno tren se retrasó (SÍ, LO CONSEGUIMOS, POR FIN, ME EMOCIONO), pero a uno del grupo le robaron la mochila. Así que ya sabéis, si alguna vez pisáis un tren belga, cuidado con vuestras pertenencias, y rezad porque no se retrase ningún tren (o roben el cable de cobre). ¡Hasta la próxima!

Un manga sobre las vacaciones de Jesús y Buda. JESÚS Y BUDA. Pa' habernos matao.

Un manga sobre las vacaciones de Jesús y Buda. JESÚS Y BUDA. Pa’ habernos matao.

 

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5 pensamientos en “Bruselas (II)

  1. Me encanta el maniquí con nuestro próximo uniforme olímpico, de veras. Llévate el diseño antes a España y crea la patente, que con eso si que te vas a forrar.

    El Manneken Pis creo que es la “escultura” más decepcionante del mundo. A mi ya me habían dicho que me iba a decepcionar cuando lo viera, pero eso aumentó mis ganas porque algo con tanta capacidad para decepcionar merece ser visto. Y, evidentemente me decepcionó.

    ¡A por las 5000!

    Mireia

    P.D: Quién me iba a decir a mí, la primera vez que vi este blog y que estudié a fondo el papeleo de duwo, que acabaría comentando y, más fuerte, que serías tú la barba en la Haya.

    • Creo que colocar al Manneken Pis como el símbolo de la ciudad le hace un flaco favor a la estatua. Se ponen unas expectativas altísimas para una estatua de medio metro. Si la comparas con torres Eiffel y Big Bens, pues claro, no hay nada que hacer…

      PS: Quién te iba a decir que acabarías yéndote de fiesta con la barba en La Haya jajaja

  2. Pingback: Bruselas Reloaded | Una barba en La Haya.

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