Gante (Gent)

Preguntar a alguien su opinión sobre Gante sólo te lleva a dos alternativas: o Gante es “precioso, muy bonito, maravilloso, lo mejor de Bélgica” o es “un pueblito con dos plazas de mierda y una iglesia“. Tras haber estado allí ya un par de veces (sí, el blog va un tanto atrasado, qué le vamos a hacer), puedo decir que, en realidad, Gante es una mezcla de las dos opiniones: es un pueblo muy bonito, pero que se ve en una hora y pico (bueno, la zona turística, claro está). Veamos qué pasó tras salir de Amberes.

Típica foto de Gante con las casas de colores.

Típica foto de Gante con las casas de colores.

Tras llegar a la estación de Amberes, comprobamos con asombro que no había ningún tren hacia Gante. Teniendo en cuenta que era lunes, pues no tenía demasiado sentido. Cuál fue nuestra sorpresa al preguntar en la ventanilla de información y enterarnos de que el cable del tren (suponemos que el de cobre) “había desaparecido“. Vamos, que alguien se lo había agenciado sí o sí. Así que nada, a esperar. Por suerte, lo arreglaron relativamente pronto y a los cuarenta minutos másomenos ya estábamos en camino de nuevo. Pero ahí no acabó todo: el tren se detuvo durante unos veinte minutos, pero esta vez no nos dieron explicaciones en inglés. Y así, con la tontería, llegamos a Gante como a las cuatro y algo de la tarde, ya casi atardeciendo, con un tiempo de perros.

Gante2

Tras una bonita excursión hacia el centro de la ciudad (el consejo local de “sigue las iglesias” es bastante útil, a decir verdad), llegamos a Gante propiamente dicho. Estaba llovizneando, y la mayoría de las tiendas y locales había cerrado, pero igualmente teníamos que aprovechar el poco tiempo de luz que nos quedaba. Aunque al final una buena parte del recorrido la hiciéramos de noche.

Edificio del centro de la ciudad de nombre desconocido 1.

Edificio del centro de la ciudad de nombre desconocido 1.

Estatua situada en una de las "dos plazas importantes" de Gante.

Estatua situada en una de las “dos plazas importantes” de Gante.

Gante es una ciudad muy bonita, aunque personalmente me gustó más Brujas. Gante parece un pueblo de cuento medieval, pero realmente no puede diferenciarse del resto de las ciudades del Benelux. A pesar que Brujas tampoco es que sea arrolladoramente diferente, tiene como “otro rollo“. No-sé-si-se-mentiende. Tras las dos plazas de rigor, lo que merece la pena de Gante es callejear por las distintas calles, para encontrar las casas antiguas y los canales, con sus edificios antiguos (ahora reconvertidos en tiendas y/o bares) a ambos lados.

Edificio de Gante de nombre desconocido 2 + Hijo no reconocido del Big Ben.

Edificio de Gante de nombre desconocido 2 + Hijo no reconocido del Big Ben.

Los susodichos canales.

Los susodichos canales.

Y como no, se nos hizo de noche. Para recuperar de nuevo la movilidad de los dedos (entiéndase hacía un frío muy primaveral (recordemos que era un Spring Break)), entramos a un bar, cerca del castillo de Gante. No recuerdo el nombre y no lo encuentro en Google Maps, pero tenía un rótulo en neones rojos. Desde aquí quiero decirle al mundo que por favor no pise el local. Cuanto más lejos mejor.

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Pikachu. En medio de Gante. Porque sí.

Pikachu. En medio de Gante. Porque sí.

Finalmente decidimos tomar nuestro último tren de la noche, el cual nos llevaría a Bruselas, dónde íbamos a pasar la noche. De Gante probablemente nos quedara algo por ver (como todo aquello que estaba cerrado y demás), pero no podíamos hacer ya nada allí y estaba empezando a nevar, así que no estábamos por la labor. Nos despedimos de Gante tras esperar durante un rato en la estación (el servicio de transporte público de Bélgica nos dejó muchas anécdotas para el recuerdo, y todavía no hemos acabado), para llegar a Bruselas casi a las nueve, una hora para cenar más que considerable.

Gante9

La siguiente entrada supondrá el final de nuestra escapada de dos días por el país vecino, y por supuesto estará llena de emocionantes aventuras y momentos inolvidables (parezco un anuncio de alguna cadena de hoteles). De momento, llegamos a Bruselas hambrientos, destemplados, y un tanto cansados ya. ¡Hasta entonces!

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Un pensamiento en “Gante (Gent)

  1. Pingback: Bruselas (I) | Una barba en La Haya.

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