Delft (II)

Hace ya un mes, toda Holanda estaba cubierta de nieve. Si bien acaba convirtiéndose en un verdadero engorro cuando pasa a ser hielo con tierra, la mayoría de las ciudades holandesas se convierten en ciudades de postal. Aprovechando que una amiga que se iba en pocos días nunca había ido a Delft, nos fuimos a verlo nevado. Esta era ya la segunda vez que visitaba la ciudad, así que a nivel turístico no podía ofrecerme nada nuevo. O eso pensaba.

image

To’ fashion el parquímetro.

Tras llegar a la estación de tren de Delft y sentir el frío viento invernal en la cara (vamos, que hacía un frío considerable) comenzamos a enseñar a nuestra amiga los puntos más turísticos de la ciudad: la Plaza Central, el Ayuntamiento, las dos iglesias… Cuando llegó el momento de entrar en algún local para volver a sentir el calor circulando por nuestro cuerpo, elegimos una tienda de quesos en la plaza mayor. La recomiendo encarecidamente, porque además de tener una gran variedad de quesos y chocolates (con sabores tan surrealistas como pesto verde, chili o queso de cabra con especias), ofrecen degustaciones gratuitas que, si has ido sin desayunar (como era mi caso), se agradecen mucho.

image

La siguiente parada para calentarnos fue la tienda de recuerdos de la plaza central. Ya la había visitado antes, y la verdad es que tiene una gran variedad de souvenirs, algunos más surrealistas que otros (ver foto a continuación). En general, en las tiendas de recuerdos holandesas predominan los objetos con la inscripción “Amsterdam” (aunque estés en Alpedrete de abajo) y las cerámicas blancas con decoraciones en azul, típicas de Delft.

image

Aún me pregunto a qué departamento de Marketing se le ocurrió esto.

Como Delft, tampoco es muy grande, nos dimos una última vuelta por el pueblo y nos dirigimos a uno de los mayores atractivos turísticos de Delft (y no es coña): el IKEA. Por el mísero precio de 1 euro puedes coger el bus que te lleva directamente desde la plaza central. Creo que IKEA no necesita presentación alguna, simplemente necesitábamos varias cosas para nuestras casas y bueno, ya aprovechamos.

image

Ir al IKEA a comer albóndigas suecas es ya una tradición de mi Erasmus.

Tras las dos horitas de rigor, poco más. Nos tomamos un café por eso de no volver a casa a no hacer nada, pero cuando ya no se podía estirar más el día nos resignamos a salir a la calle y hacer el camino de vuelta a la estación.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s