Budapest (I)

Aquí llega el segundo viaje de la Erasmus. Tras Berlín, decidimos ir todavía más al este para llegar hasta Hungría, dónde tendríamos 5 días para ver lo máximo posible de Budapest. Nos esperaba una tierra con un idioma extraño (a la vuelta sólo sabíamos decir el nombre de nuestra calle y poco más), una moneda extraña y un clima invernal (al final hizo menos frío que en La Haya durante esos días). Vamos allá.

Buda4

Día 1: Llegada a Hungría + No me gustan los florines.

Para llegar a Budapest primero teníamos que coger el vuelo en Eindhoven, también conocida como la ciudad más bonita y divertida del mundo (no). Eso se traduce en una hora y pico de tren desde La Haya. Una vez allí, hay que coger un autobús en la estación de tren que lleva directamente al aeropuerto en unos veinte minutos por unos tres euros y algo. El aeropuerto de Eindhoven es bastante pequeño (y cutre, para qué nos vamos a engañar), pero a la hora nos estábamos montando en ese avión de color fucsia de Wizzair, una aerolínea búlgara con la que volábamos por primera vez.

Botellas de palinka, típica bebida de allí. El sabor no es su mayor virtud.

Llegamos a Budapest y tuvimos que cambiar nuestros amados euros por florines en el aeropuerto. Desde aquí quiero aconsejar a todo el mundo: NO cambiéis vuestro dinero en el aeropuerto porque la tasa de cambio es bajísima comparada con las tiendas de la calle (aunque obviamente no te puedes fiar de todas las tiendas). Tras intentar comprar billetes sencillos de metro y que la máquina se tragara las monedas, nos acercamos a la ventanilla a hacernos con un billete semanal para tren, tranvía y metro. Nuestra aventura en la capital húngara estaba a punto de empezar.

Día  2: Alpinismo extremo + Váci Utca + Deambulando.

Empezamos el día yendo a ver el Monumento a la Liberación, en lo más alto del monte Gellért. Tardamos mucho en subir los 235 metros de altura, debido a principalmente toda la nieve y el hielo que se habían depositado en las escaleras (tuvimos algún que otro resbalón). Ya por fin en la cima, pudimos ver el monumento en cuestión (también llamado la Estatua de la Libertad) y unas vistas espectaculares de Buda (porque sí, en realidad la ciudad está dividida en Buda y Pest, separadas por el río Danubio).

Szabadság Szobor o Monumento a la Liberación. El húngaro, ese misterioso idioma.

Szabadság Szobor o Monumento a la Liberación. El húngaro, ese misterioso idioma.

En lo alto del monte también se encuentra la Ciudadela, que se ha convertido en una especie de museo exhibición de la II Guerra Mundial, con su bunker y todo. La entrada son 1200 florines, pero como no había nadie en la ventanilla, nos colamos. Y menos mal, porque estaba todo cerrado y vacío por la nieve (posible explicación de porqué no había nadie controlando aquello). Bajamos la montaña de nuevo (la nieve volvió a hacer acto de presencia) y nos fuimos a comer, porque nos moríamos de hambre y eran como las 3 de la tarde.

Lo que se podía ver del mirador. Aunque en este caso es Buda. no Pest.

Así que volvimos a Pest y nos pusimos a buscar un restaurante de precios aceptables en medio de Váci Utca, que es una de las avenidas comerciales principales de la ciudad. A pesar de ello, los precios eran en general aceptables. Tras comer y resguardarnos del frío (que no llegaba al extremo de Berlín, pero vamos, que tampoco hacía calor), seguimos explorando el centro de la ciudad. En ese paseo tan sin rumbo nos encontramos con la Basílica de San Esteban (aunque no entramos) y con el Puente de las Cadenas.

Comida típica húngara. Era algo así como pasta cocida y pollo frito acompañados de una salsa picante. También llevaba paprika, el pimentón especial húngaro.

El Puente de las Cadenas es probablemente uno de los puntos más conocidos y famosos de Budapest, y aunque en mi opinión no tiene nada de particular; había que hacerle una visita. ¿Qué por qué se llama el Puente de las Cadenas? Porque son eslabones de cadenas y no cables lo que sujeta la estructura principal, o eso dice Wikipedia. Tras comprobar que al otro lado sólo había cuesta (para llegar a lo turístico de Buda hay que o bien subir una bonita cuesta o tomar un funicular), nos volvimos a casa. Fue agradable volver a sentir el calor.

Los leones del Puente de las Cadenas. Curiosamente hay muchas estatuas de leones en Buda.

Los leones del Puente de las Cadenas. El otro estaba cubierto por la nieve, nada turístico. No sería la última estatua de un león que veríamos.

Foto artística del Puente.

Foto artística del Puente.

Hasta aquí los dos primeros días. Al contrario que con Berlín, sólo habrá dos entradas de Budapest. O en otras palabras, que Budapest (II) va a ser eterna.

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