Gemeentemuseum Den Haag

La asignatura de Introduction to Dutch Culture and Society (IDCS) pide al menos la realización de cuatro actividades culturales, y después de darlo todo en el Museo Escher, aún me quedaba una. Tomando esto como una excusa para visitar museos en los que de otro modo no pondría el pie, me dirigí al Museo de las Comunicaciones, situado cerca del centro de La Haya y gratuito. Cuando llegué allí, resultó que toda la exposición estaba en holandés. Así que, muy a mi pesar, me monté en mi bici y me dirigí al Gemeentemuseum (museo del ayuntamiento) de La Haya, que según decían valía la pena. O eso me decía a mí mismo cuando pagué los 10 euracos de entrada.

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La exposición central estaba dedicada a los años 50-60 en La Haya, puesto que allí se produjo una revolución social y artística separada del resto de Holanda (El Grupo CoBrA en Ámsterdam, principalmente). A esta revolución cultural se unieron los avances tecnológicos y sociales que llegaban de América, y tuvo como resultado una época singular, con elementos de los años 50 estadounidenses, de la propia cultura holandesa y del resto de Europa. En general la exposición muestra obras de arte de estos años acompañados de objetos de uso diario (los primeros hornos, las primeras radios, carteles de películas, etc). En algunas salas también se podían ver proyecciones de películas.

"Siempre en cualquier lugar".

“Siempre en cualquier lugar”.

La exposición es como muy vintage, y si eres fan del arte raro-raro-raro en general pasarás un buen rato. Es interesante ver como al principio todos las obras de arte tienen más o menos sentido y luego se van convirtiendo en auténticas idas de olla.

"Yo, Jan Cremer". Como un rebelde sin causa entre molinos y zuecos.

“Yo, Jan Cremer”. Como un rebelde sin causa entre molinos y zuecos.

La siguiente exposición que visité fue “Maestros del Mauritshuis“. El Mauritshuis es probablemente el museo más importante de La Haya, pero en estos momentos está siendo remodelado. Como vieron que a la gente le daba igual el edificio y lo que querían ver eran las pinturas, las trajeron al Gemeente. Con una audioguía gratuita, vas viendo diferentes obras de la pintura holandesa. En general son obras poco conocidas, exceptuando los archiconocidos Rembrandt, Vermeer y Potter.

Pintura hecha con luz (no, no me sé el nombre técnico). Por cierto, todas las fotos son de la primera exposición, que luego me quedé sin batería.

Pintura hecha con luz (no, no me sé el nombre técnico). Por cierto, todas las fotos son de la primera exposición, que luego me quedé sin batería.

Otra pintura de luz.

Otra pintura de luz.

La tercera exposición estaba dedicada a Mondrian y al estilo artístico De Stijl. A grandes rasgos enseña lo más curioso de este movimientos: sillas que no parecen demasiado cómodas, maquetas de edificios casi impensables y objetos de uso diario un tanto cuadriculados. Como colofón de esta parte, se puede ver “Victory Boogie-Woogie“, la última obra (inacabada) de Mondrian. Teniendo en cuenta que De Stijl es un movimiento surgido en Holanda, probablemente no encuentres nada mejor sobre el tema.

Logo de Puch, antigua marca de motocicletas, bicis, coches y demás.

Logo de Puch, antigua marca de motocicletas, bicis, coches y demás.

Y la última pintura de luz.

Y la última pintura de luz.

Cuarta exposición: “descubriendo lo moderno”. Según decían los carteles de la exposición, ya no tenía sentido separar las obras por épocas: las obras de arte deberían agruparse por lo que quieren trasmitir. Con este planteamiento, el museo junta obras de épocas como el Impresionismo, el Expresionismo, el Fauvismo o el Cubismo con obras de arte contemporáneo. Combinaciones muy raras aseguradas.

Si de algo estaba llena la exposición de los años 50, era de ropa hortera.

Si de algo estaba llena la exposición de los años 50, era de ropa hortera.

Aquellos maravillosos años...

Aquellos maravillosos años…

Otras exposiciones (entiéndase como “llevo aquí una hora y pico, vamos a finiquitar el museo que hay que cenar y esas cosas”): había una exposición dedicada a la ropa de los años 50 (no sólo la de la exposición de antes, sino de todo el mundo), otra exposición dedicada a las pin-up (aunque podrían haberla llamado “El maravilloso mundo de Marilyn Monroe y sus amigas”, porque no había otra cosa), una exposición sobre cristal soplado, y por último, una exposición de cerámica de Delft (conocida por sus dibujos en azul, pero seamos realistas, teniendo Delft a diez minutos en tranvía, para qué).

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Una "performans" de una artista japonesa. Como se puede observar, los colores fluorescentes ya eran excesivos en los 50.

Una “performans” de una artista japonesa. Como se puede observar, los colores fluorescentes ya eran excesivos en los 50.

En general el museo no está mal, aunque su situación respecto al centro de La Haya y su precio (precio de la entrada para estudiantes con descuentos: 10 euros) le quitan un par de atractivos. Las exposiciones van cambiando regularmente, y a falta del Mauritshuis, es probablemente la opción cultural mas recomendable de La Haya. Para más información, la web del museo. ¡Hasta otra!

PS: Boicot al Museum voor Communicatie.

Warhol es universal, se ve.

Warhol es universal, se ve.

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