Berlín (III)

Y aquí llega la última parte de la crónica. Seguía haciendo frío, pero nos quedaba tan sólo un día y no nos íbamos a quedar en casa. La nieve hizo acto de presencia durante todo el día, mientras que en La Haya apenas había una delgada capa de escarcha (y Facebook se llenaba de fotos de la susodicha escarcha). En fin, vamos allá. Sigue leyendo

Berlín (II)

Seguimos con Berlín. De momento nos había gustado mucho, pero todavía no habíamos visto algunas partes imprescindibles de la ciudad. Seguiría haciendo mucho frío, pero no había nada que no pudiera pararnos con dos pares de calcetines, cuatro o cinco capas y un buen gorro (y entrando en una tienda con calefacción cada media hora).

Sigamos por dónde lo dejamos la última vez…

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Berlín (I)

También conocido como el primer viaje como Dios manda de la Erasmus. ¿Berlín, en invierno? Pues sí. Los erasmus no entienden de masoquismos, y menos cuando los billetes se quedan en 80€ (originalmente eran 50 euros, consecuencias de dejarlo todo para última hora. Gracias igualmente, Easyjet). Éramos un grupo de 13 personas, jóvenes e inexpertas, y en cuatro días teníamos que conocer Berlín mejor que el alemán medio. Fue una aventura memorable, y al mismo tiempo, una experiencia que curtió nuestro cuerpo y nuestra mente hasta límites jamás sospechados. O en otras palabras, que hizo un frío qué pa qué.

Sin más dilación, comencemos la crónica del viaje.

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Maastricht, ¡qué hermosa eres!

Maas1

Le toca a Maastricht. Después de los incidentes de Eindhoven, pensamos que íbamos a llegar por fin. Pero no, puesto que estaban mejorando las vías, lo cual se tradujo en tomar un tren hasta Weert, donde tuvimos que subirnos a un bus que nos llevó a Sittard. De allí fuimos en tren otra vez hasta Maastricht. Tras este trayecto tan largo, llegamos a la ciudad cansados y un tanto hartos. Así que Maastricht tenía que ser algo digno de ver para que se nos pasara el cabreo. Y lo fue.

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Eindhoven

Eindhoven es una ciudad a la que llegué por accidente. Tal cual. Nos dirigíamos a Maastricht, pero el viaje (que ya de por sí dura unas dos horas largas) estuvo lleno de dificultades. Si bien no es complicado llegar allí (tren hasta Eindhoven y luego otro hasta Maastricht), tuvimos bastante mala suerte.

Cuando llegamos a Eindhoven, descubrimos que los trenes a Maastricht estaban cancelados porque había un árbol en medio de la vía y tenían que retirarlo (obviamente). Lo cual supuso una hora para explorar la ciudad de Eindhoven. Algo así como un Eindhoven express, pero salido de la nada. En términos generales, Eindhoven no nos gustó demasiado. Lo sentimos.

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