Haagse Bos. (II)

Aunque parezca mentira, aún quedan más cosas que contar del bosque de La Haya. Concretamente, en la segunda “división” (recordemos que una autopista lo cruzaba por toda la mitad) hay un lago enorme (Bueno vale, nada que no se haya visto antes) y un trono de madera en el que poder sentarte para contemplar el lago en su totalidad (y sentirte poderoso, en plan Juego de Tronos versión Países Bajos).

Debido a una amiga que descubrió la zona del trono, nos fuimos de excursión “no-tengo-nada-mejor-que-hacer” una tarde a verlo, y ya de paso; montar un rato en bici. De esa tarde debo decir dos cosas: 1) hacía bastante frío y 2) nos anocheció en pleno bosque, así que tuvimos que buscar la salida guiados únicamente por los faros a pilas de nuestras bicis.

Como no, ahora llega la sesión de fotos de rigor.

El lago de rigor.

El trono de rigor. Altamente incómodo.

Y de regalo, una foto de La Haya iluminada.

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