Haagse Bos. (II)

Aunque parezca mentira, aún quedan más cosas que contar del bosque de La Haya. Concretamente, en la segunda “división” (recordemos que una autopista lo cruzaba por toda la mitad) hay un lago enorme (Bueno vale, nada que no se haya visto antes) y un trono de madera en el que poder sentarte para contemplar el lago en su totalidad (y sentirte poderoso, en plan Juego de Tronos versión Países Bajos).

Debido a una amiga que descubrió la zona del trono, nos fuimos de excursión “no-tengo-nada-mejor-que-hacer” una tarde a verlo, y ya de paso; montar un rato en bici. De esa tarde debo decir dos cosas: 1) hacía bastante frío y 2) nos anocheció en pleno bosque, así que tuvimos que buscar la salida guiados únicamente por los faros a pilas de nuestras bicis.

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¡Croquetas!

Esta entrada va a ser breve, muy breve. Simplemente decir que hace como una semana o así mis padres vinieron a verme y mi madre me dejó hechos dos tuppers llenos de croquetas listas para freír (algo así como la felicidad envasada). Y bueno, pensé que para una vez que comíamos comida casera de verdad (y no de supervivencia), tenía que escribir una entrada. Y que las croquetas de mi madre también lo valen (firmemente asegurado por todos los comensales).

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Remember nº 3: Festival de la Luna

A finales de septiembre (no es Remember esto ni nada) descubrimos, tres horas antes, que iba a celebrarse algo así como el Festival de la Luna en el Chinatown de La Haya. Y como no hacía frío, no teníamos nada mejor que hacer y nos pillaba cerca de casa pues nos pasamos un rato. Supuestamente habían montado talleres y juegos, pero como llegamos un poco tarde (6 de la tarde. Sí, en Holanda eso es tarde) sólo llegamos a la exhibición final.

Antes nos paramos en una especie de mercadillo que exponía cosas “típicamente chinas” (ver fotos a continuación), aunque también estaba cerrando por la hora. Todo apuntaba a que lo único que nos quedaba por ver era un espectáculo de danza y música que se iba a celebrar en un escenario montado especialmente para la ocasión. Y más o menos una media hora más tarde empezó: al principio tocaban tambores (supongo que también típicamente chinos, yo qué sé) y bailaban/luchaban con unas banderas. Luego aparecían dos dragones gigantes (dos personas dentro, tan grande como el nuevo Smart) y posteriormente todos los bailarines cogían un dragón de tela  y lo movían muy rápido al ritmo de los tambores (de éstos que tienen que llevar varias personas por lo largos que son. Bah, no se me ocurre una descripción mejor).

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Remember nº2: Scheveningen a 30ºC

Sí, aunque parezca mentira en Holanda también puede hacer calor. Tras un Agosto inusualmente cálido (o eso nos decían todos los holandeses emocionadísimos) llegó una inesperada ola de calor que culminó el domingo 9 con una temperatura de 30 grados centígrados. Y, evidentemente, todos nos fuimos a la playa (se echaba mucho de menos tener un verano de verdad).

De Scheveningen ya hay pocas cosas que no haya dicho, es la zona de playa de La Haya y está a unos 3-4 kilómetros del centro. Nos gastamos los 2’50 € que vale el viaje de ida (y los 2’50 € de vuelta, que el tranvía está caro) para volver a disfrutar del sol. Literalmente la gente empezó a llegar a las 12 de la mañana y la gran mayoría no nos fuimos hasta que atardeció. Y así, con ese domingo tan mediterráneo; nos despedimos de ir en manga corta para dar la bienvenida a nuestras ya mejores amigas (no) las sudaderas.

PS. Quizás La Haya estuviera a 30 grados, pero el agua seguía estando muy fría (Mar del Norte lo llaman). Corroborado por algunos valientes que a lo único que llegamos fue a meter los pies en el agua, y da gracias.

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Remember nº1: Boat Tour en La Haya.

De Haagse Hogueschool, siempre tan comprometida con los alumnos, decidió invitarnos a todos los Erasmus a un tour en barco por los canales de la ciudad con motivo del periodo de introducción (que duró algo así como dos semanas). Nos salió bien la jugada y nos hizo calor y todo (imagina un tour en barco lloviendo). En general estuvo bastante bien, aunque ya al final se hizo bastante largo. Pero oye, al menos podías tomar el sol.

Fotos hechas con mi teléfono móvil. Y la verdad, teniendo en cuenta que el barco no se paró, han quedado relativamente bien. También es digno de mención nuestro guía Theo, a pesar de que no hablara en voz alta (o al menos al nivel español).

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